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Cuando la imprevisibilidad se convierte en poder: la teoría del loco y el riesgo político en un mundo incierto.
En los escenarios de alta tensión política, diplomática y geoestratégica, las decisiones no siempre se explican únicamente desde la racionalidad clásica. A lo largo de la historia, diversos enfoques han demostrado que la percepción del comportamiento de un líder puede ser tan influyente como su capacidad real de acción. En este contexto surge la denominada teoría o estrategia del loco, un concepto ampliamente analizado dentro de la ciencia política y las relaciones internacionales.
Esta teoría sostiene que un actor puede aumentar su poder disuasivo si logra convencer a sus adversarios de que es impredecible o capaz de tomar decisiones extremas, incluso si en realidad mantiene control y cálculo estratégico.
En los escenarios de mayor tensión política y geoestratégica, las decisiones no siempre se explican desde la lógica tradicional. En ocasiones, el verdadero factor de poder no está en la capacidad real de acción, sino en la percepción que se construye sobre ella.
La incertidumbre, cuando es utilizada de forma deliberada, puede convertirse en una herramienta de presión tan influyente como la fuerza económica, militar o institucional. Bajo esta lógica emerge la denominada teoría del loco, un enfoque estratégico que continúa influyendo en la forma como los Estados negocian, disuaden y gestionan el conflicto en un entorno global cada vez más volátil.
Desde una mirada técnica y profesional, este tipo de estrategias permiten comprender que el riesgo político no se origina únicamente en los hechos, sino en la conducta percibida de quienes toman decisiones. En contextos de alta exposición —como la geopolítica, los mercados internacionales o las cadenas globales de suministro—, la imprevisibilidad se transforma en una variable crítica que debe ser analizada, evaluada y gestionada.
El análisis estratégico moderno advierte que no basta con medir capacidades tangibles. Resulta igualmente necesario interpretar señales, discursos, cambios de tono y comportamientos aparentemente contradictorios, ya que estos pueden alterar significativamente la percepción del riesgo y modificar el comportamiento de gobiernos, inversionistas y organizaciones.
Desde esta óptica, la teoría del loco no debe entenderse únicamente como una táctica política, sino como un fenómeno de riesgo estratégico, capaz de generar efectos colaterales sobre la estabilidad institucional, la confianza internacional y la toma de decisiones corporativas.
Comprender esta dinámica se vuelve especialmente relevante en un mundo interdependiente, donde una decisión política puede impactar en cuestión de horas los mercados, el comercio exterior, la seguridad corporativa y la continuidad de los negocios. Analizar la teoría del loco permite, por tanto, ir más allá del discurso político y entender cómo la percepción, el miedo y la incertidumbre siguen moldeando el ejercicio del poder.
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Fundamentos conceptuales
La teoría del loco se apoya en la premisa de que los actores políticos no reaccionan únicamente a hechos, sino a percepciones, expectativas y temores. En entornos donde el conflicto potencial implica altos costos —como guerras, sanciones económicas o rupturas diplomáticas—, la incertidumbre se convierte en un instrumento de poder.
Desde esta perspectiva, la racionalidad estratégica no desaparece, sino que se oculta detrás de una imagen cuidadosamente construida de irracionalidad.
El mensaje implícito es claro:
“No sabes hasta dónde puedo llegar, y ese desconocimiento debe influir en tu decisión.”
Relación con la teoría de juegos
La teoría del loco tiene una estrecha relación con la teoría de juegos, particularmente con los modelos de negociación bajo incertidumbre.
Thomas Schelling, uno de los principales teóricos del conflicto estratégico, explica que en determinadas situaciones parecer parcialmente incontrolable puede otorgar ventaja, ya que limita las opciones del adversario. Cuando una parte aparenta no tener total control sobre sus decisiones, la otra se ve forzada a actuar con mayor cautela.
Este fenómeno se conoce como:
· manipulación del riesgo
· amenaza creíble mediante incertidumbre
No se trata de demostrar fuerza real, sino de hacer creíble la posibilidad del peor escenario.
Psicología del poder y comportamiento estratégico
Desde la psicología política, esta estrategia se fundamenta en tres elementos clave:
1. Ambigüedad intencional, No revelar con claridad los límites de actuación.
2. Imprevisibilidad calculada, Alternar mensajes contradictorios, cambios de tono y posturas extremas.
3. Presión emocional sobre el adversario, Forzar decisiones bajo miedo, estrés o urgencia.
Diversos estudios señalan que, ante escenarios inciertos, los tomadores de decisiones tienden a sobrerreaccionar al riesgo, incluso cuando la probabilidad real de materialización es baja.
La teoría del loco como herramienta de disuasión
En términos estratégicos, la teoría del loco se utiliza como mecanismo de disuasión indirecta. A diferencia de la disuasión tradicional —basada en capacidades militares, económicas o políticas—, aquí el énfasis está en la conducta percibida del líder o del Estado.
La lógica es simple:
· Si el adversario percibe estabilidad → calcula riesgos.
· Si percibe imprevisibilidad → evita la confrontación.
Así, la incertidumbre se transforma en una barrera psicológica.
Riesgos y límites de la estrategia
A pesar de su aparente eficacia, la literatura académica coincide en que esta estrategia conlleva riesgos estructurales importantes:
· Errores de interpretación por parte del adversario.
· Escaladas involuntarias de conflicto.
· Pérdida de credibilidad institucional.
· Deterioro de alianzas estratégicas.
· Normalización de la inestabilidad como forma de liderazgo.
Cuando la imprevisibilidad se vuelve constante, deja de ser una herramienta y se convierte en un factor de riesgo sistémico.
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Análisis desde la gestión del riesgo
Desde una mirada moderna de gestión integral del riesgo, la teoría del loco representa un caso clásico de:
· riesgo reputacional,
· riesgo estratégico,
· riesgo político,
· riesgo de gobernanza.
Si bien puede generar ventajas tácticas de corto plazo, incrementa exponencialmente los riesgos a mediano y largo plazo, especialmente en entornos interdependientes como la economía global, las cadenas de suministro y la estabilidad institucional.
Reflexión final
La teoría del loco demuestra que en política el poder no siempre se ejerce mediante la fuerza, sino mediante la percepción de la fuerza. Sin embargo, cuando el liderazgo se apoya excesivamente en la incertidumbre, el sistema pierde previsibilidad, confianza y estabilidad.
En un mundo altamente interconectado, donde las crisis se propagan con rapidez, la frontera entre la estrategia y la imprudencia se vuelve cada vez más delgada.
Comprender este enfoque no implica validarlo, sino reconocer cómo la psicología, el riesgo y la percepción continúan siendo variables decisivas en la toma de decisiones políticas y estratégicas.